Un foco de irradiación cultural

Desde un principio, la Editorial Losada se convirtió en un foco de irradiación cultural de la literatura latinoamericana y refugio de escritores españoles exiliados. Bajo el sello de Losada vieron sus obras autores españoles residentes en Buenos Aires, como Rafael Alberti, Ramón Gómez de la Serna, Eduardo Blanco-Amor, Ramón Pérez de Ayala, Jacinto Grau y Rosa Chacel, y, por supuesto, Federico García Lorca y Juan Ramón Jiménez.

Una visión universal del humanismo guió la selección de autores que irían configurando el catálogo. Bajo este criterio aparecen las obras completas de Lorca (1938), de León Felipe, de Antonio Machado y Miguel Hernández entre otros. Asimismo popularizó a los clásicos, pero incorporó a autores nuevos como Sartre, Camus, Moravia, Piovene, Pratolini, Calvino, Faulkner, Gide, Huxley, Kerouac, Mauriac, Henry Miller, Robbe-Grillet, D. H. Lawrence, Kenzaburo Oë y muchos otros que en su momento constituyeron la vanguardia de la literatura y el pensamiento en el mundo.